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Nuestros queridos enemigos

21.09.2017 | 04:20
Toni Rodríguez en el banquillo del campo del Olot.

El Terrassa FC recibe este domingo la visita de un Santboià donde la presencia de ex terrassistas es más que notable, en el terreno de juego, en el banquillo y en los despachos. En este último capítulo destaca la figura de Toni Rodríguez, que ha asumido la dirección deportiva después de su paso por el club terrassista como entrenador del primer equipo. Toni Rodríguez estuvo al frente de la plantilla egarense en el tramo final de la campaña 2015-16. logrando una permanencia que estuvo en serio peligro tras un año caótico. Después empezó la temporada 16-17 pero fue destituido a las pocas semanas al entender el club que no se estaban cumpliendo las expectativas deportivas. Le sustituyó Agustín Vacas, quien clasificó a los egarenses para la promoción de ascenso.

"Salí del Terrassa bastante quemado. Y estaba decidido a dejar el fútbol. Entendía que había hecho todo lo que tenía que hacer en este deporte", explica Toni Rodríguez en relación a aquel episodio. "Mi meta no es vivir del fútbol y después de entrenar al club de mi ciudad pensaba que había tocado techo en el ámbito amateur. Después me llegó la propuesta del Santboià y te acabas implicando porque se trata de un proyecto bien estructurado."

Futuro
En todo caso, Toni Rodríguez puntualiza que no tiene intención de regresar a los banquillos a corto plazo. "Mi idea pasa por no volver a entrenar. Si no fuese así no hubiese aceptado esta responsabilidad", señala. No quiere que nadie especule con su candidatura en el caso de que se produzca un relevo en el banquillo del Santboià que ocupa el ex terrassista Piti Belmonte. El equipo es antepenúltimo en la clasificación y únicamente ha sido capaz de sumar cuatro puntos. "El entrenador puede estar muy tranquilo. Confiamos totalmente en su trabajo aunque los resultados no están siendo buenos. Es preciso mejorar y en momentos así todos debemos mirarnos el ombligo." Las tres derrotas consecutivas encajadas por el Santboià en las últimas jornadas le han situado en una posición delicada.
Rodríguez añade que el objetivo del Santboià "es la permanencia" y consolidar el proyecto de club. "Otros clubs tienen más posibilidades económicas que nosotros y eso se nota a la hora de confeccionar una plantilla. Hemos subido de Primera Catalana y eso también influye, aunque estoy contento con la plantilla que hemos acabado haciendo"
Este domingo no sabe si estará en el Camp Olímpic. Anda atareado buscando algunos futbolistas que mejoren la calidad del colectivo y es probable que acuda a algún otro partido. Pero confía en las opciones del Santboià en un encuentro en el que deberá dejar de lado los sentimientos. "El Terrassa dispone de un equipo muy competitivo", explica. "Están jugando bastante bien con una propuesta que no es nada fácil. Y lo más importante es que no se ha observado ningún momento de nerviosismo a pesar de que en algún instante no se produjeron buenos resultados. Eso es muy positivo." En relación a Cristian, con quien convivió en su doble papel de jugador y director deportivo, señala que tenía claro que tarde o temprano iba a ser el entrenador. "Pienso que estaba previsto que fuese así. Lo que me sorprendió es que el cambio se produjese después de la espectacular campaña que hizo Agustín Vacas. Seguramente no quisieron repetir el mismo error que cometieron conmigo, cuando me renovaron sin estar seguros de ello."

Pasado doloroso
Toni Rodríguez admite que su destitución en el Terrassa representó un golpe duro. "Te cuestionas a tí mismo porque te creas unas expectativas y no se cumplen. Y siendo en el Terrassa es más duro asumirlo. Pero esa herida está ya perfectamente cerrada." En su opinión, después de obtener la permanencia hubiese sido mejor dejar el club dado que sus dirigentes no estaban convencidos de apostar por él. En todo caso, no tiene malas palabras hacia el Terrassa. "Fue una renovación forzada en la que el club no creía. Y también un error mío seguir viendo que no estaban convencidos. Lo más fácil hubiese sido marcharme después de conseguir la permanencia, que no fue un objetivo sencillo por la situación en que llegué al equipo. Pero me pudieron las ganas de entrenar al Terrassa."

El actual director deportivo del Santboià tuvo siempre la sensación de que existía desconfianza hacia él. "En cualquier club el presidente te hubiese ofrecido la renovación antes del último partido en el que nos lo jugábamos todo. Y esa confianza no la observé en ningún momento. Ganas, consigues el objetivo y nadie viene al vestuario. La culpa fue de las dos partes".

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