Puigdemont prepara una operación para atraer al mundo Colau a su plan soberanista

09.06.2016 | 16:41
El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, hoy en la sesión de control al gobierno catalán en el Parlament
El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, hoy en la sesión de control al gobierno catalán en el Parlament

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, desplegará después de las elecciones del 26 de junio una operación de seducción para intentar atraer hacia su plan soberanista el espacio de la izquierda alternativa en Cataluña que encarna la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau.
Diversas fuentes del Govern y CDC consultadas por Efe han explicado que Puigdemont dejará pasar la campaña electoral para iniciar su ronda de contactos y reuniones para ir perfilando el plan de gobierno y la hoja de ruta soberanista "enriquecida", que planteará en el debate de la cuestión de confianza en la segunda mitad de septiembre, en torno a las fiestas de la Mercè.
Fuentes convergentes han subrayado que esta vez no se abrirá una negociación con la CUP para pactar los detalles de las nuevas reglas de juego, porque los anticapitalistas "han demostrado que no saben cumplir los acuerdos".
Pese a todo, en el Govern esperan que la CUP dé su apoyo a los planes que formule Puigdemont en el debate de la cuestión de confianza, porque de lo contrario forzaría unas nuevas elecciones que podrían dinamitar el proceso hacia la independencia, pero el de la formación anticapitalista no será el único aval que pretende granjearse el presidente catalán.
A partir de julio, Puigdemont prevé reunirse con representantes de partidos no sólo catalanes sino también de ámbito estatal, así como con entidades del soberanismo civil de Cataluña, agentes económicos y sociales y otros actores de la sociedad civil, para pulsar su opinión sobre el nuevo escenario generado por el veto de la CUP a los Presupuestos.
La pérdida de confianza de CDC con la CUP es total y Puigdemont, tras constatar que los anticapitalistas no garantizan que vayan a cumplir siempre su palabra, quiere evitar enzarzarse en otro pacto renovado de legislatura exclusivamente con ellos.
La hoja de ruta que reelaborará Puigdemont, según las fuentes consultadas, no diferirá en el objetivo de conducir Cataluña hasta las puertas de la independencia, pero sí variarán necesariamente algunos parámetros sobre cómo llegar hasta allí, empezando por el cronograma de los 18 meses previstos al principio de la legislatura, un plazo que debido al rechazo de los Presupuestos y el 'impasse' que abre este veto quedará muy probablemente alterado.
En las filas convergentes cuentan que las elecciones generales, en las que Puigdemont se volcará en apoyo de la candidatura que encabeza Francesc Homs, servirán para constatar que en España, por muy buenos resultados que obtenga Unidos Podemos, no hay una mayoría parlamentaria dispuesta a autorizar un referéndum en Cataluña.
A partir de esta constatación, se intensificarán los llamamientos a la izquierda alternativa a sumarse al plan soberanista que piensa abanderar Puigdemont.
Un referéndum unilateral de independencia podría ser uno de los elementos a incorporar a las previsiones de futuro, aún por definir, en el camino hacia la independencia.
La operación de seducción tendrá además otros factores relativos a políticas sociales e impulso de infraestructuras que pueden interesar al gobierno municipal de Ada Colau y a otros ayuntamientos metropolitanos.
Un escenario óptimo para Puigdemont sería conseguir que el grupo parlamentario de Catalunya Sí que es Pot, que integra a Podemos, ICV e EUiA, evite hacer una oposición frontal al Govern.
Esto debería traducirse, en la votación de la cuestión de confianza, como mínimo en una abstención del heterogéneo grupo de Catalunya Sí que es Pot, del cual no participa la plataforma Barcelona en Comú que lidera Colau.
En la sesión de control de hoy, el presidente de la Generalitat, Puigdemont ya ha emplazado al presidente del grupo de Catalunya Sí que es Pot, Lluís Rabell, a responder si, en el caso de que el 26J demuestre que es "inviable" un referéndum acordado con el Estado, "piensan hacer viable la hoja de ruta que tiene a dos millones de personas detrás", en alusión a los votos cosechados por Junts pel Sí y la CUP en las elecciones del pasado 27 de septiembre.
Desde el Govern se plantean esta cuestión de confianza como una "sesión de investidura bis", en la que Puigdemont se presentará con un programa con un sello propio, a diferencia de su investidura del 10 de enero, cuando heredó apresuradamente los planes de Artur Mas.
Uno de los efectos que podría tener este hipotético acercamiento entre el Govern y el espacio de la izquierda alternativa sería un mayor entendimiento entre el gobierno municipal de Colau y los representantes de Convergència en el Ayuntamiento de Barcelona.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook