Millones de flores hilan un manto de cariño a la Virgen del Pilar

12.10.2015 | 18:34
Varias personas bailan durante la tradicional Ofrenda de Flores, acto central de las Fiestas del Pilar de la capital aragonesa.
Varias personas bailan durante la tradicional Ofrenda de Flores, acto central de las Fiestas del Pilar de la capital aragonesa.

Procedentes de diversas comunidades autónomas y de distintos países, cientos de miles de personas participan hoy en Zaragoza en la Ofrenda de Flores a la Virgen del Pilar para tejer con millones de flores un manto de cariño a la patrona de la capital aragonesa y de la Hispanidad.
Con récord de grupos inscritos, 621, la Ofrenda ha comenzado a las 07.30 horas y ha llenado las principales calles del centro de la ciudad de trajes regionales y jotas hasta llegar a la plaza del Pilar para engalanar a la Virgen con un manto de flores multicolor en una jornada que se presume más multitudinaria que nunca, con unos 350.000 oferentes.
Aunque el día ha amanecido cubierto, el sol se ha ido abriendo paso en el cielo en el día grande las fiestas de Zaragoza para recibir a miles de personas que ataviadas con trajes tradicionales, el único requisito para participar, se han sumado en grupos o a título individual a un recorrido que ha tenido como país invitado a Nicaragua.
El grupo de la Asociación Las Bajeras de Pinseque ha abierto el paso de oferentes y tras ellos han ido pasando con sus ramos familias, grupos procedentes de distintos pueblos, de asociaciones culturales, de vecinos, deportivas, de cuerpos de Seguridad y de distintas comunidades y países a un ritmo algo más ágil que en años anteriores, con lo que se prevé que concluya en el horario previsto, a las 19.30 horas.
El nuevo alcalde de Zaragoza, Pedro Santisteve, que ganó la alcaldía a través de la plataforma Zaragoza en Común, ha participado por primera vez en la Ofrenda, vestido para la ocasión con un traje de hortelano de gala prestado.
Santisteve ha querido colaborar en la colocación de ramos en la plataforma en la que se alza la Virgen para hacer un "guiño" a los trabajadores que hoy se están "dejando la piel", ha dicho, en esta jornada que espera que sea "todo un éxito" de participación.
Los primeros ramos han servido para tejer con gladiolos y claves el manto blanco con la Cruz de Lorena de doble barra roja a los pies de la Virgen, que se alza sobre una plataforma piramidal de quince metros de altura y dieciséis de anchura ideada en 1998 por el cineasta Bigas Luna, para continuar con un centro con la bandera nicaragüense y un hilado multicolor de flores hasta el suelo.
Uno año más avionetas del Real Aeroclub Zaragoza han sobrevolado la plaza del Pilar para lanzar flores sin tallos en la ofrenda aérea a la Virgen, y han vuelto a cumplir con esta cita aviones F-18 que participaban en el desfile de la Fiesta Nacional.
Los actos religiosos y que más fervor concitan entre los fieles comenzaron a las 4:30, con la Misa de Infantes, y al mediodía el arzobispo de Zaragoza, Vicente Jiménez, ha presidido la misa en la basílica del Pilar, a la que no ha asistido el alcalde.
Zaragoza vive hoy un acontecimiento que aúna devoción y cariño por la Virgen del Pilar, que consolida una participación difícilmente superable y al que cada año se suman madrileños, andaluces, catalanes, navarros o gallegos, además de gentes procedentes de países como Argentina, Bolivia, Colombia, Cuba, Ecuador, Guinea Ecuatorial, México, Perú, Puerto Rico e incluso China y Japón.
Los antecedentes de esta celebración se remontan a los años 40 del siglo XX, en los que el Camarín de la Virgen se adornaba los días de fiestas con claveles, rosas y nardos, pero en 1958, siendo concejal de fiestas Manuel Rodeles, nació un acto popular y de participación similar a las ofrendas florales de Valencia.
En esa primera ofrenda, en la que se situó la réplica de la Virgen en la fachada principal del templo, participaron unas 2.000 personas, pero su rápido éxito contribuyó a que las Fiestas del Pilar fueran declaradas en 1965 de Interés Turístico Nacional.
Fue en 1998 cuando, a propuesta del desaparecido cineasta Bigas Luna, se cambió su ubicación al centro de la plaza del Pilar, donde permanece.

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